Comienza con la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C. Su vasto imperio, que iba desde Grecia hasta la India, se fragmenta debido a la falta de un sucesor claro. Sus generales, conocidos como los diádocos, se enfrentan por el control del territorio.
El imperio se divide entre los diádocos, dando origen a tres grandes reinos: Ptolemeos en Egipto: Con capital en Alejandría, fue uno de los reinos más duraderos. Seléucidas en Asia: Dominaban desde Siria hasta parte de la India. Antigónidas en Macedonia: Controlaban la antigua Grecia continental.Estos reinos mantuvieron elementos de la cultura griega, pero integraron tradiciones locales.
La cultura griega se difunde ampliamente y se mezcla con otras culturas del Cercano Oriente, Egipto, Persia e incluso la India. Surge un sincretismo cultural, especialmente en religión, arte y filosofía. La lengua griega (koiné) se convierte en idioma común para el comercio, la administración y la cultura.
Surgen nuevas escuelas filosóficas enfocadas en cómo vivir una vida feliz y sabia: Estoicismo (Zenón de Citio): Enseña la virtud, el autocontrol y aceptar el destino. Epicureísmo (Epicuro): Busca la felicidad a través del placer moderado y la ausencia de dolor. Escepticismo: Promueve la duda como vía para alcanzar la tranquilidad.
El periodo termina con la Batalla de Accio (31 a.C.), en la que Octavio (futuro Augusto) derrota a Marco Antonio y Cleopatra. Egipto se convierte en una provincia romana, y comienza la era imperial romana.
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